Colo Colo ha vuelto a caer. Las caras de los jugadores y el cuerpo técnico lo describen: cabizbajos. Debilitado por el escaso recambio, confundido el equipo tanto en defensa como en ataque, jugando a un ritmo y esquemas predecibles. Esa es la realidad, cuidado que no culpo a nadie.
Empiezan las críticas. Muchas van hacia Héctor Tapia, a los jugadores. Parte de la prensa coincide también con el descontento de los hinchas del popular. Y aquí viene lo grave: empiezan poco a poco a meter los conceptos “crisis”, “quiebre en la interna”, “piden la salida del DT”, “se está acabando el crédito”. Pero muy pocos recuerdan que Blanco y Negro es el principal responsable de esa falta de recambio, más allá de que la famosa frase-karma de Héctor Tapia hace 6 meses “O es Orellana o no es nadie”, siga penando en el plantel.
¿Por qué Blanco y Negro es culpable? Por el escasísimo número de cadetes que tienen apenas un nivel decente para jugar en el primer equipo de Colo Colo. Durante muchos años se ha ido degradando el nivel de las inferiores, tapándolos con refuerzos, muchos de ellos extranjeros, que jamás dieron el ancho, además que los pocos cadetes que eran la excepción a la regla, ante la falta de oportunidades de subir al primer equipo, no les quedó otra que partir a otros clubes.
No excluyo a Tapia de culpabilidad. La semana recién pasada cometió dos graves errores: ratificar titularidad a Claudio Maldonado (y lo digo con el debido respeto: fuiste un gran futbolista, pero tu momento ya pasó) y dejar que Sebastián Toro partiera. Sumado a ello lo predecible que se ha vuelto su esquema y también que ha extraviado un poco la brújula. Lo noto a opinión personal, menos autocrítico que en ocasiones anteriores.
El hincha albo común y corriente tampoco pareciera aportar mucho. Es obvio que cuando se llega a dirigir a Colo Colo el nivel de exigencia es altísimo y no hay tiempo para pausas. Tres derrotas al hilo le duelen a cualquiera, pero apelen a la memoria. Hace casi un año, nuestro club salió campeón casi invicto, después de cuatro años y medio de sequía y que en 2013 literalmente el equipo iba en picada hacia el piso. El año no terminó de la mejor forma, con el bullado Caso Barroso y la posterior derrota ante Santiago Wanderers que le quitaba a última hora el título a los albos. Es por eso que digo: “Me banco a Tapia, ¿y qué tanto?”, recordando también que hace falta la contratación de un central (saldrá de Gastón Bueno, Frickson Erazo y Andrés Mosquera).
El torneo recién comienza, es obvio que Colo Colo está calentando los motores y que seis puntos perdidos en un campeonato corto pueden costar muy caro, pero hago el llamado a alentar siempre. Quién solo alienta al Cacique por las copas y que a la primera derrota pida la salida de todos, mejor que se saque la camiseta alba y vaya a hinchar por otro club.
No digo que se dejen de hacer críticas a Tapia y al plantel. Siempre son bienvenidas, son puntos de vista diferentes, eso sí el exitismo hay que dejarlo de lado. No pierdan la esperanza, el indio pica de atrás siempre y de peores situaciones que ésta Colo Colo ha salido airoso.
@AntiByN2014
