En una semana más que
movida, con temas más fuera que dentro de la cancha, y jugando con la presión
de los ya sabidos resultados de otros equipos, Colo Colo sacó la tarea adelante
a puro corazón y amor propio.
Todos creían que durante los
días previos a la fecha se hablaría de fútbol, pero nada de esto pasó a raíz de
las declaraciones de Julio Barroso. Lamento los cuestionamientos que se le
hacen al central de Colo Colo, porque es un caballero dentro y fuera de la
cancha, por lo que no merecía ciertos tratos que le hicieron. Ahora bien, el
tema que toco es complejo, más aún cuando él habla con conocimiento de causa
–recordar la final que perdió jugando por O’higgins-.
Pero como siempre, algo malo
trae consigo algo bueno, y así como mucho se habló de lo extra-futbolístico, el
plantel salió a dar la cara, a dar el apoyo que solo se da cuando un grupo esta
cohesionado, y esa unión queda reflejada en el juego del equipo.
Para muestra un botón.
Fíjese en la celebración de los goles, Flores besando el escudo y Vecchio
golpeándose el pecho con un desahogo, por el momento del partido, y
posteriormente abrazando a Barroso. La unión hace la fuerza, y por eso se ganó.
Dentro de la cancha
considero que se jugó bien. Arrancando el partido Paredes cabeceo una pelota en
el vertical, después vino el gran gol de Felipe -previa gran jugada del
equipo-, pero se jugaba con la presión de saber los otros resultados.
Por lo mismo el segundo
tiempo el equipo no se desordenaba para atacar, para no desproteger la zona
defensiva. Vinieron un par de cambios, y en uno de esos el recién ingresado
Luis Pavez comete una falta cerca del área. Le pego con gran calidad el lateral
izquierdo de Audax Italiano, Juan Cornejo, haciendo que se destacara la figura
de Justo Villar por la gran tapada que realizó, pero en el rebote Valdés nos
ponía a todos nerviosos a falta de 10 minutos para el final.
Aparecían los fantasmas
–fantasmas que más que propios de la era Tapia, son la herencia de múltiples
técnicos que no aportaron mucho al club-. De hecho Marcos Sebastián Pol tuvo el
triunfo itálico, pero marró su tiro. El nerviosismo era propio del momento que
se vivía, pero por fortuna le quedo esa pelota afuera del área a Emiliano
Vecchio y el rosarino le pego con el alma. Golazo que nos mantiene vivos.
Quedan solo tres fechas, que
se jugarán dentro de las próximas cuatro semanas porque se viene una fecha
FIFA, por lo tanto el domingo 23 del presente mes volveremos a ver al Popular,
esta vez, visitando el estadio de Católica a las 16 horas –si es que no lo
modifican-.
Para aquel partido
llegaremos con plantel completo. Pajarito Valdés se pondrá a punto física y
futbolísticamente, Gonzalo Fierro se recuperara del golpe que lo aquejo en el
epilogo del partido contra Audax y el resto del equipo se preparara para seguir
dando la pelea. Nada está dicho, en el fútbol no hay un patrón de lógica que
sirva, así que seguir dando la pelea tenaz sin descansar.
Por Ignacio Ramírez |
@iramirezmorales
